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Dieta, no más consejos por favor

by in Alimentación, Coaching 26 diciembre, 2019

Para cambiar los hábitos alimentarios, no basta con que saber lo que tienes que hacer ¿verdad?

La cosa es más compleja. Si te has puesto manos a la obra intentando seguir una dieta con tu programa de ejercicios, sabiendo lo importante que es para tu salud y los beneficios que te aporta, pero aún así, lo has abandonado o los resultados no te han durado mucho, sabrás de lo que hablo.

Tienes claro lo que quieres y seguramente, también cómo tienes que hacerlo. Entonces, ¿por qué no lo haces? ¿qué es lo difícil?  

La respuesta está en el interior, como casi siempre. Pero antes de entrar, me parece muy oportuno contarte algo interesante sobre el efecto que ejercen los consejos en nuestra psique.  

Recibir consejos tiene dos caras:

  • Una buena: el consejo en sí mismo. Por supuesto siempre que sea bueno y nos coloque en la dirección de la solución.
  • Otra mala: que percibamos el consejo como una obligación. Entonces algo en nuestro interior se activa como una contradicción. Se trata de algo parecido a la “rebeldía primordial” que se desencadena en nosotros cuando alguien nos suelta un sermón. Lo último que queremos es hacer lo que nos están diciendo.

Vaya dilema para el profesional de la salud que quiere aconsejar. Seguro que, si alguno está leyendo estas líneas, sabrá a qué me refiero. Cuántas veces repetimos consejos para preservar, mantener o cuidar la salud y a pesar de estar todo en orden y claro, nuestro paciente/cliente no es capaz de llevarlos a cabo.

¿Cuál es entonces el camino adecuado y qué puede esperarse de nosotros lo profesionales de la nutrición?

En 2003, la Organización Mundial de la Salud advirtió que “informar y dar consejo por parte del profesional de la salud ya no es suficiente para conseguir cambios en el comportamiento a largo plazo”.  ¡Bingo! Totalmente de acuerdo. Es necesario dar más que información, es esencial ayudar a la persona que quiere conseguir modificar sus hábitos, a sentirse capaz de hacerlo y mantenerse motivada durante todo el proceso.

Esto que parece tan sencillo es sin duda la clave del éxito. Si te crees capaz de conseguirlo y sostienes tu motivación, tendrás la fórmula mágica en tus manos. No es fácil ni difícil, simplemente es una combinación adecuada de actitud positiva, motivación y método. Un método que te permita conseguir la autonomía suficiente para sentirte capaz y liderar tus propios cambios.

Voy a dejarte a continuación algunas sugerencias sobre las que puedes reflexionar si quieres hacer que tu vida tenga el estilo que tú quieres: más sano, más vital, de mejor humor, con más tiempo para ti, mejor nutrido, con más o menos peso,…

Cambio de hábitos:

  • Actitud positiva
  • Motivación
  • Método

Fíjate que digo sugerencias, nada de consejos, ¡Dios me libre!

  • Tomar conciencia de lo que quieres cambiar y para qué quieres cambiarlo, es enfocar el asunto de la alimentación con mucho acierto. Decidir y definir lo que quieres conseguir siendo consciente de lo nuevo que aportará a tu vida, le va a dar sentido a tu objetivo.
  • Pensar en tus puntos fuertes y tus puntos débiles, te permitirá anticipar estrategias y te sentirás más capaz de conseguirlo. Saber lo que haces mal y qué es lo que quieres cambiar, es importante, pero también lo es saber qué estás haciendo bien ya desde el primer momento.
  • Visualiza tu meta. Píntala, busca imágenes que la representen, imagínate lo que serás y cómo te sentirás cuando lo hayas conseguido. Adelantarte al futuro y contemplar el objetivo te ayudará a diseñar los pasos para llegar hasta allí.
  • Define lo que quieres lograr siempre en términos positivos. No funciona igual de bien si dices algo como “no faltaré al gimnasio para hacer mi programa”, “no comeré dulces entre horas”, “no gritaré cuando esté estresada”, etc. Para que consigas hacerlo bien, pregúntate ¿qué quiero a cambio? Y encontrarás la definición correcta. Podría ser, por ejemplo “Quiero hacer ejercicio 3 veces por semana”, “Quiero elegir alimentos saludables entre horas”, “Quiero gestionar mis emociones y disfrutar de autocontrol”.
  • Empodérate. Siente la fuerza y la capacidad para llevar a cabo los cambios que quieres. Piensa en el resultado ya conseguido y empieza a sentirte como si ya lo hubieras logrado. Este punto es muy importante. Como coach nutricional te puedo asegurar que veo a cada cliente como un triunfador, veo su éxito y se lo comunico. Si ella/el no se cree capaz, el primer paso es encontrar ese vector. Para ello profundizamos en los valores y la potencia que obtenemos al sentir que somos capaces de influir en nuestra vida positivamente.
  • Autonomía. Es esencial que el método de trabajo te facilite la autonomía. La finalidad es que elijas los cambios que sí puedes llevar a cabo, es decir, empezar por lo que sientes que es posible conseguir. Cuando inicio un proceso con mis clientes, determinamos cada estrategia de cambio de comportamientos con las que realmente puede comprometerte. Así si funciona.
  • Optimismo y autocontrol. Estos recursos son tan importantes como cualquier aspecto técnico sobre la dieta o el programa de ejercicios. Si no los tienes, empieza por aquí. De lo contrario, la casa estará sin cimientos y cualquier cosa puede sacarte del objetivo. El “hambre emocional” es el mayor saboteador en un programa de alimentación.

Espero que estas sugerencias te ayuden. La dieta es la asignatura pendiente para muchas personas y con frecuencia se convierte en una auténtica pesadilla.

Trabajar desde el enfoque del coaching nutricional puede vencer los obstáculos y la resistencia al cambio. Ya no se trata de si quieres o si puedes, sino de unir los dos verbos y ser capaz de lograr lo que realmente deseas.

El éxito nos espera trabajando ¡Vamos a por ello!

Talleres de Alimentación natural y Coaching Nutricional 2020

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